• Share to Facebook
    • Twitter
    • Email
    • Print

April 1, 2008

La Cacería de Focas es Inherentemente Inhumana

Humane Society International

El 28 de marzo, la cacería comercial de focas canadiense empezó en pleno, iniciando una ola de muerte que cobrará las vidas de 275,000 focas, virtualmente todas las crías de apenas días o semanas de edad.

La oposición mundial a la cacería ha crecido dramáticamente en las últimas décadas.

Los EE. UU., Bélgica, Los Países Bajos, Croacia y México ya han prohibido la importación de productos de foca. Y la Unión Europea está evaluando una prohibición completa del comercio de productos de foca, una iniciativa que muchos creen podría significar el fin de la cacería comercial de focas canadiense.

La cacería es condenada por numerosos grupos, por razones que van desde lo económico hasta lo ecológico. Pero entre estas la principal razón para la mayoría de los observadores es cuan inherentemente inhumana es esta cacería. 

Un entorno inclemente

Aunque algunos aspectos de la cacería comercial de focas han cambiado ligeramente con los años, lo que se ha mantenido constante es el entorno físico en el cual opera la cacería de focas, y el impacto que este tiene en la forma en que ocurren las muertes.

La cacería comercial de focas canadiense es una matanza de nivel industrial que se da solo durante unos pocos días en condiciones adversas, hasta a 170 millas de la costa este de Canadá, en el Océano Atlántico Noroeste. Los cazadores actúan en medio de un oleaje inmenso, ráfagas de viento y baja visibilidad. 

Este año el gobierno canadiense afirma que los cazadores están obligados a implementar un proceso de sacrificio de 3 pasos como condición para el otorgamiento de sus licencias de cacería. Este proceso implica el aturdimiento, verificación de estado de inconsciencia y finalmente el desangrado de los animales. Pero en la realidad práctica de la cacería de focas canadiense, los 3 pasos-y las pocas regulaciones que ya existían para proteger a las focas-son imposibles de cumplir de forma efectiva y consistente.

Cuando los cazadores pueden actuar sobre el hielo, los fuertes vientos y la baja visibilidad frecuentemente hacen que sea difícil aturdir efectivamente a las focas de un solo golpe.

En la década de 1980, el gobierno canadiense nombró una Comisión Real de Focas y Cacería de Focas, que produjo un amplio reporte sobre los aspectos de bienestar de la cacería de focas.

Aunque la comisión sugirió que en teoría es posible para un cazador noquear a una foca con un solo golpe de garrote en la cabeza y desangrar inmediatamente al animal, agregaron que “las dificultades surgen de las condiciones reales bajo las cuales se da la cacería. Garrotear es una acción física, y el garrote debe dar cada golpe con precisión para garantizar una muerte humanitaria. Es probablemente imposible alcanzar tal precisión de forma invariable, dadas las condiciones heladas y resbalosas sobre el hielo, las largas horas, la presión para trabajar rápido y la posibilidad de un objetivo en  movimiento.” 

Y sin embargo, año tras año, HSUS y otros observadores han documentado la misma matanza  brutal, llena de violaciones que son prácticamente inevitables. 

Competencia de muerte

Al amanecer del viernes, cazadores se apresuraron a matar miles de crías de foca durante la primera fase de la cacería de este año. 

Este es un trabajo peligroso y costoso, así que los cazadores se apresuran para entrar y salir del área, empleando poco tiempo en asegurarse de reducir el sufrimiento de las focas. En muchos años, cientos de miles de focas mueren en tan solo unos días.

Los cazadores literalmente compiten entre sí para alcanzar sus cuotas, matando tantos animales lo más rápido que sea posible, antes de que la cuota de la región se alcance. Los dueños de embarcaciones rehúsan permanecer más de lo necesario en las condiciones adversas de la cacería de focas, lo que pone presión adicional en los cazadores para actuar de manera rápida. La velocidad a la que se realiza la cacería aumenta el sufrimiento de las focas ya que los cazadores no se toman el tiempo de asegurarse de que cada animal esté inconsciente antes de ser desangrado.

El costo de la imprecisión

Herramientas Brutales

Largas horas, hielo resbaloso, placas de hielo frágiles, presión para trabajar rápido y objetivos en movimiento contribuyen al sufrimiento de las focas. En años recientes, HSUS ha filmado de forma constante a los cazadores golpeando a las focas en la quijada, la cara y el cuerpo,  fallando en su intento por noquear a los animales. Estudios veterinarios han confirmado que los cazadores frecuentemente descartan quebrar los cráneos de las focas que golpean, y en su lugar les pegan en otras áreas tales como la quijada, obviando así el asegurarse de su inconsciencia, menos aún de su muerte. 

Esto tiene que ver con la inapropiada naturaleza de las armas utilizadas para matar focas en el entorno de la cacería. Los cazadores de focas usan garrotes de madera, hakapiks (garrotes con picos de metal en la punta) y rifles para matar las crías de foca. Exámenes post-mortem realizados por veterinarios en años recientes han revelado que un porcentaje inaceptablemente alto de focas no fueron siquiera noqueadas después de ser golpeadas con garrotes o hakapiks o de recibir disparos de rifle.

Aturdimiento

Los cazadores también les disparan a las focas desde embarcaciones en movimiento, desde distancias de incluso 50-70 metros. 

La  Comisión Real de Focas y Cacería de Focas dijo que “muchas cacerías canadienses se llevan a cabo, o se han llevado a cabo, bajo condiciones que hacen imposible la obtención de una proporción aceptablemente alta de muertes por disparos a la cabeza…las causas incluyen disparos de larga distancia, desde botes en movimiento y hacia focas que se encuentran en el agua. 

En años recientes, HSUS ha filmado de forma constante a cazadores disparándole a las focas pero no matándolas, dejando que las focas heridas sufran en agonía por largos periodos de tiempo. Los cazadores en barcos tienen dificultad en maniobrar a través de hielo quebrado y grueso para recoger prontamente a las focas, que frecuentemente se encuentran aún conscientes y sufriendo a causa de las heridas.

Cuando el hielo está demasiado quebrado o frágil, los cazadores no pueden caminar sobre este para cerciorarse del aturdimiento de las focas. En su lugar, los cazadores frecuentemente se balancean sobre los costados de la embarcación, atraviesan a la foca con un gaff (un palo largo de madera con un gancho de acero al final) y las arrastran hasta la embarcación, obviando la prueba de aturdimiento y el proceso de desangrado. HSUS ha documentado esto en incontables ocasiones.

Comprobación de Aturdimiento

HSUS y otros observadores han documentado a cazadores atravesando focas conscientes con ganchos “gaff” y arrastrándolas desde los bloques de hielo antes de comprobar estado de inconsciencia.

En la cacería del 2007, HSUS capturó múltiples ejemplos de focas vivas siendo arrastradas sobre el hielo y subidas a bordo de embarcaciones de cacería con “gaffs”.

De 71 ocasiones aleatorias en las que HSUS documentó la muerte de las focas, los cazadores obviaron cumplir con el test de inconsciencia antes de atravesar a las focas con ganchos y arrastrarlas sobre el hielo en el 72 por ciento de los casos. En el 25 por ciento de esas ocasiones, las focas parecían responder al dolor al ser enganchadas y arrastradas.

La Comisión Real de Focas y Cacería de Focas declaró que “el chequeo del reflejo de pestañeo como una prueba de inconsciencia [una regulación para mamíferos marinos] es probablemente omitida con frecuencia…Es fácil imaginar que los cazadores obvien este chequeo cuando están cansados o con prisa, como suelen estar.” 

Estudios veterinarios tan recientes como del 2007 confirman que la amplia mayoría de los cazadores de focas no comprueban la inconsciencia de las focas antes de engancharlas, arrastrarlas o desollarlas. HSUS ha filmado esta violación de forma repetida en años recientes.

Desangrado

La tercera condición para la entrega de licencias a cazadores de focas es la de desangrar a las focas una vez realizado la prueba de inconsciencia.

Pero hasta ahora en la cacería del 2008, HSUS no ha observado a un solo cazador siguiendo este paso.

Estudios muestran que chequeos del reflejo de pestañeo solo garantizan la inconsciencia temporal, lo que significa que si las focas no son desangradas de inmediato, pueden recobrar el conocimiento y ser cortadas mientras todavía pueden sentir dolor.    

Cuando nadie está viendo

Cientos de miles de crías de focas mueren cada año, casi totalmente fuera de la vista del público, así como de las autoridades que podrían penalizar a los cazadores que violen las regulaciones.

La cacería se lleva a cabo en el Atlántico Noroeste, en un área del tamaño de Francia, una extensión tan amplia que el gobierno canadiense no puede monitorear efectivamente a los miles de cazadores en cientos de embarcaciones para garantizar que los estándares de muerte humanitaria sean cumplidos. La mayoría de la matanza ocurre tan lejos de tierra firma que muy pocas personas, del público o del gobierno, pueden siquiera llegar.

La Comisión Real de Focas y Cacería de Focas se refirió a la incapacidad de los oficiales de pesca de monitorear adecuadamente la cacería de focas.

Señalaron que “el área que deben patrullar es muy amplia, el número de cazadores es muy grande y las operaciones de cacería de focas son multifacéticas. Por estas razones es imposible mantener a todas las partes de la cacería de focas bajo estricta supervisión todo el tiempo.”

Pero más y más, el mundo está tornando su atención a esta matanza cruel y sin sentido. HSUS y HSI están más allá de la costa este de Canadá una vez más este año, siendo testigos de la matanza con la esperanza de que este año sea el que convierta el sentir público en acción, convenza a la Unión Europea de prohibir los productos de foca y finalmente acabe con esta cacería para siempre.

  • Suscribirse
  • Tomar Acción