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May 10, 2010

La Etiqueta Dolphin Safe

Humane Society International

  • Un grupo de delfines nadando libremente. Friedman/iStockphoto

Por razones aún desconocidas, cardúmenes de atunes de aleta amarilla adultos en el océano Pacífico Oriental Tropical (POT) nadan frecuentemente debajo de grandes grupos de delfines. Desde 1959, los pescadores de atún han utilizado esta asociación para capturar los cardúmenes de atún.

Daño colateral

Una vez que la tripulación de un gran barco de pesca localiza un grupo de delfines, lanzan pequeños botes equipados con redes de pesca de cerco (redes que se cierran desde arriba) y persiguen a los delfines hasta que están exhaustos y puedan ser agrupados como un grupo cerrado. La persecución puede durar desde 20 minutos hasta dos horas, antes de que los pescadores finalmente lancen sus redes de cerco al agua, rodeando a los delfines y a los cardúmenes de atún que están debajo de estos.

Los delfines son traumatizados por la persecución y el ruido de motores y desorientados por las redes. Aterrados hasta el punto de shock, muchos están imposibilitados o incluso hasta carecen de deseos de escapar. Históricamente, estos delfines eran subidos a bordo y luego eran lanzados, muertos o agonizantes, de regreso al agua. Antes de la aplicación de la Ley de los EE. UU. sobre Protección de Mamíferos Marinos (MMPA, por sus siglas en inglés) en 1972, hasta medio millón de delfines morían cada año en esta matanza.

"Dolphin-Safe": en algunos casos

Para finales de la década de 1980, la presión de los consumidores de los EE. UU. condujo a la creación de la etiqueta “Dolphin Safe”, la cual fue adoptada por las principales compañías atuneras de los EE. UU. en 1990. La etiqueta “Dolphin Safe” les prometía a los consumidores que el atún había sido pescado sin lanzar redes sobre los delfines de forma deliberada. Para el 1 de junio de 1994, la totalidad de la flota atunera de los EE. UU. había adoptado la etiqueta. La MMPA prohibió la importación hacia los EE. UU. de atún capturado en países que no se ajustaran a las prácticas asociadas a la etiqueta “Dolphin Safe”.

A pesar de esto, los delfines siguen muriendo innecesariamente en el POT ya que países como México, Venezuela y Colombia todavía están usando sus redes con los delfines. Cada año, un número estimado de entre 2.500 y 5.000 delfines mueren en las pesquerías de atún realizadas en el POT, mientras que tanto como 3 millones son perseguidos, traumatizados y lastimados durante el acoso. Estos delfines pueden morir o sufrir lesiones psicológicas graves, lo que pueden llevar a la disminución de su tasa reproductiva y a la reducción de su esperanza de vida.

Una cronología de eventos

A mediados de la década de 1990, México amenazó con acciones legales en contra de los EE. UU. bajo el argumento de que las leyes de protección de delfines de los EE. UU. violaban los requerimientos de libre comercio del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), predecesor de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El panel del GATT encontró que el embargo de los EE. UU. al atún y los productos del atún era inconsistente con los estatutos del acuerdo; sin embargo, el panel respaldó la etiqueta Dolphin Safe. El reporte del panel no fue adoptado, pero el asunto persistió e incluso llevó a otra disputa en el GATT en 1993 por parte de la Comunidad Europea.

Posteriormente, los Estados Unidos levantaron el embargo a los productos atuneros y aprobaron la confusamente llamada Ley para la Conservación Internacional del Delfín en 1997. Esta ley le permitió al entonces Secretario de Comercio William Daley redefinir las prácticas de pesca de la MMPA y de la etiqueta Dolphin Safe, legalizando la persecución, el encierro y la provocación de traumas a los delfines por medio de redes de pesca de cerco a la vez que permitía seguir usando la etiqueta "Dolphin Safe" para atún capturado de esta forma, siempre y cuando un observador a bordo no reportase ver a ningún delfín morir o sufrir lesiones graves.

Humane Society of the United States desaprobó la decisión de Daley de debilitar los estándares para la etiqueta. En agosto de 1999, HSUS, en conjunto con el Earth Island Institute y otras entidades, presentó una demanda en la Corte de Distrito de los EE. UU. para revertir el debilitamiento de la etiqueta “Dolphin Safe”. En abril del 2000, el juez Thelton Henderson falló a nuestro favor y rehusó permitirle al gobierno debilitar la etiqueta. Varios meses después, el gobierno impugnó ese fallo en el Noveno Circuito de Apelaciones de los EE. UU. Pero en julio del 2001, en una decisión unánime, el panel de tres jueces falló una vez más a nuestro favor. La corte declaró que la acción del Secretario Daley para debilitar los estándares de “Dolphin Safe” era “contraria a la ley así como un abuso de su discreción.”

La batalla no terminó ahí. Existía aún otra oportunidad para que el gobierno debilitara la etiqueta. La legislación de 1997 requería estudios adicionales, los cuales fueron eventualmente presentados en un reporte ante el Congreso en agosto del 2002. El Secretario de Comercio debía revisar estos estudios y entonces decidir si se debilitaba la etiqueta. Los estudios de hecho demostraron una disminución sostenida de las poblaciones de delfines en el POT; sin embargo, a pesar de la evidencia presentada por científicos del gobierno mismo, el Departamento de Comercio anunció “no haber encontrado un impacto adverso significativo” el 31 de diciembre del 2002. Esto hubiera debilitado automáticamente la etiqueta “Dolphin Safe” una vez más. HSUS, Earth Island Institute y otros grupos apelaron esta decisión, señalando de nuevo que la evidencia refutaba claramente esa conclusión.

En agosto del 2004, el Juez Federal Thelton Henderson falló a nuestro favor y mantuvo los estándares de “Dolphin Safe”, señalando que el gobierno de los EE. UU. ignoró las recomendaciones de sus propios científicos al intentar debilitar la etiqueta. Este caso se elevó al Noveno Circuito de Apelaciones, y de nuevo el intento del Departamento de Comercio de debilitar la definición de la ampliamente reconocida y confiable etiqueta “Dolphin Safe” fue rechazado en abril del 2007. El gobierno permitió que su plazo para apelar la decisión expirara; por lo tanto, los estándares “Dolphin Safe” continúan prohibiendo la persecución y el lanzamiento de redes a delfines.

En octubre del 2008, tras el fallo del Noveno Circuito, y ante la negativa del Congreso de los EE. UU. de cambiar su ley, México amenazó nuevamente con tomar acción en contra de los EE. UU. ante la OMC.

Los Estados Unidos y México realizaron varias rondas de consulta pero no alcanzaron un acuerdo. Consecuentemente, México solicitó un panel de disputas en marzo del 2009 alegando que nuestra etiqueta dolphin safe era una barrera comercial injusta. Presentamos un informe amicus curiae (i.e., como observador ajeno a la demanda) en apoyo a la legalidad de la etiqueta de los EE. UU., pero el 15 de setiembre del 2011, un panel de disputas de la OMC emitió su fallo sobre este tema, determinando que la etiqueta Dolphin Safe para el atún vendido en los Estados Unidos no cumple con las reglas de la OMC. Los Estados Unidos apelaron el fallo adverso, pero nuevamente el panel determinó que nuestra ley violaba las reglas de la OMC, determinando que discriminaba injustamente a México.

A los Estados Unidos se les pidió cumplir con el fallo de la OMC. Se podía desmantelar nuestra leyo expandir nuestros estándares a todos los océanos con pesquerías de atún y a todos los países que deseaban importar su atún. Entonces, el 5 de abril del 2013, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) anunció una propuesta para una regulación que fue publicada en el Registro Federal que mejora los requerimientos documentales al solicitar certificación de que no hubo delfines muertos ni seriamente heridos en las redes u otros equipos utilizados con los cuales se capture atún, sin importar la pesquería en que se capture el atún o el tipo de equipo. Esto aplicaría para cualquier  afirmación de ser “dolphin safe” en productos de atún importados o vendidos en los Estados Unidos.

Hoy, ésta exigencia sólo se aplica al atún capturado por grandes embarcaciones de pesca al cerco en el océano pacífico oriental. La regulación tal como se propone también impone nuevos requerimientos para enlatadores y procesadores al agregar elementos de reporte adicionales en el reporte de recibos mensual. Los requerimientos bajo las leyes y regulaciones estadounidenses actuales para certificaciones de que las redes de pesca al cerco no fueron lanzadas o utilizadas intencionalmente para rodear delfines permanecerían intactas. “La administración de los EE. UU. tomó una valiente e importante decisión que fortalece la confianza del consumidor así como las protecciones para los delfines a nível mundial,” comentó la Vicepresidenta de HSI Kitty Block.           

Lea el informe amicus curiae de HSI acerca de la consulta de los EE. UU. ante la Organización Mundial de Comercio sobre las Medidas Concernientes a la Importación, Mercadeo y Venta de Atún y Productos de Atún [PDF] (en inglés).

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