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October 1, 2012

Compasión Sin Fronteras

HSI combate las granjas de cría intensiva en México

Humane Society International

  • Fausto Limón y su familia viven en las tierras que han pertenecido su familia durante generaciones en el Valle de Perote, México. HSI

  • Sergio Moncada de HSI visitó la granja de la familia Limón para conocer de cerca su situación. HSI

  • Las instalaciones de confinamiento intensivo de animales contrastan con el paisaje del Valle de Perote. HSI

  • Los desechos de las instalaciones de confinamiento intensivo son vertidos en esta laguna, cuyas emanaciones frecuentemente resultan insoportables. HSI

por Julie Falconer

Lo que a media noche despierta a Fausto Limón no es un ruido, sino un olor. Desde 1994, el vecino más cercano a los habitantes del Valle de Perote en México, ha sido una enorme granja de cerdos copropiedad de la empresa estadounidense Smithfield Foods.  Cuando el hedor se vuelve insoportable, don Fausto y su familia dejan sus camas y salen en busca de aire limpio. En esas noches el campesino, su esposa y sus tres hijos adolescentes duermen en su auto.

México no cuenta con leyes que limiten el tamaño de las granjas de cría intensiva, su ubicación o proximidad a poblaciones humanas, así que las personas como don Fausto cuentan con pocas opciones al momento que instalaciones avícolas o porcinas de escala industrial arriban a sus comunidades. “Se trata de tierras que han sido propiedad de la familia por varias generaciones,” dice Sergio Moncada de Humane Society International. “Él siembra sus campos y vende productos lácteos de las dos vacas que tiene. No conoce otra forma de vida, así que dejar el valle, dejar lo que tiene, es casi imposible.”

Comunidades que sufren

La historia de don Fausto representa uno de varios relatos de los que Sergio se ha enterado desde que empezó a documentar cómo las granjas porcinas de cría intensiva impactan a las comunidades en el Valle de Perote, donde el número de cerdos criados en instalaciones industriales superan en proporción de 5 a 1, al número de habitantes humanos. Además de la nociva contaminación atmosférica, los residentes lidian con la contaminación de las fuentes de agua, el agotamiento de los acuíferos e incluso la pérdida de su subsistencia, en la medida en que los porcicultores de pequeña y mediana escala se ven obligados a abandonar la industria.

El trabajo de Sergio es “vital para combatir la errada impresión de que las granjas de cría intensiva brindan oportunidades económicas a las comunidades empobrecidas,” dice Chetana Mirle,  directora de protección a los animales de producción.

Trabajando por un cambio

El foco de la campaña de HSI son las jaulas de gestación, recintos en las granjas de cría intensiva en los que se confinan a miles de cerdas reproductoras; los mismos son tan estrechos que los animales no pueden ni siquiera darse la vuelta. Los encargados de la campaña se encuentran en búsqueda de apoyo por parte de promotores de la justicia social y la defensa del medio ambiente y están motivando a los minoristas de la industria alimentaria a que exijan de sus abastecedores mejores estándares de bienestar animal.

La campaña en México es aún joven, pero Sergio tiene la esperanza de que impactará positivamente a los animales y personas como la familia de don Fausto. “Están enfrentando a un gobierno que no los escucha. Y una industria que no desea reformas,” dice. “Están muy, muy agradecidos por la presencia de organizaciones internacionales aquí.”  

Un video que documenta los impactos de la cría intensiva de cerdos en las comunidades de Perote se encuentra disponible aquí.

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