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June 13, 2011

Acerca de la Comisión Ballenera Internacional (CBI)

Humane Society International

  • Una ballena Minke, una de las especies buscadas por los países cazadores. Daniel Benhaim/iStockphoto

La Comisión Ballenera Internacional (CBI) fue creada bajo la Convención para la Regulación de las Ballenas (ICRW por sus siglas en inglés), que fue firmada en Washington D.C el 2 de diciembre de 1946. La Convención debía permitir la adecuada conservación de las poblaciones de ballenas y la regulación de las cacerías comercial y aborigen de ballenas. Sin embargo, en sus intentos iniciales por regular la cacería comercial, lo único que la CBI logró fue legitimar la cacería, aún cuando las cifras de ballenas cazadas estaban amenazando claramente a sus poblaciones.   

En las décadas posteriores al establecimiento de la CBI, cientos de miles de ballenas han sido cazadas, disminuyendo seriamente sus poblaciones. Reportes que subestimaban el número de capturas fueron comunes durante este periodo y los científicos carecían, y de hecho aún carecen, de métodos adecuados para determinar las poblaciones de ballenas. Como resultado de una condena mundial generalizada en contra de la cacería de ballenas y tras intensos esfuerzos de parte de HSUS entre otros, en 1986 la CBI votó para prohibir la cacería comercial de ballenas en 1982, una prohibición que entró a regir en 1986. La prohibición permanece vigente hoy en día por 2 razones: porque las poblaciones de ballenas aún no se han recuperado y porque no existe un mecanismo efectivo que regule segura y humanitariamente la muerte de estos magníficos mamíferos marinos.

A pesar de la prohibición, Japón, Islandia y Noruega continúan cazando ballenas. Japón e Islandia lo hacen con propósitos comerciales aprovechándose de un portillo en la Convención que permite la “cacería científica de ballenas”. Noruega reanudó la cacería de ballenas en 1993 tras manifestar sus objeciones a la prohibición. La prohibición a la cacería comercial de ballenas no afecta a la cacería de ballenas aborigen de subsistencia, la cual es permitida por Dinamarca, la Federación Rusa, San Vicente y las Grenadinas y los Estados Unidos. Esta prohibición tampoco cubre a las ballenas pequeñas, en vista de la negativa de Japón y un conjunto de naciones a aceptar la jurisdicción de la CBI sobre las ballenas pequeñas y los delfines.

Pero la mayoría de los países miembros de la CBI, junto con organizaciones ambientales y de protección animal, cree que el tratado ha llegado a ser un acuerdo de conservación que permite una mayor protección para las ballenas de amenazas ambientales, comerciales y de otro tipo. Por el contrario, Japón, Noruega, Islandia y otras naciones que cazan ballenas sostienen que el único propósito de la CBI es promover el desarrollo ordenado de la industria de la cacería de ballenas.

De hecho, la principal tarea de la CBI es mantener bajo estudio, y modificar según sea necesario, las medidas acordadas en la Agenda de la Convención, la cual supervisa la conservación y la cacería de ballenas alrededor del mundo. Estas medidas, entre otras cosas, permiten la total protección de ciertas especies; la designación de áreas específicas como santuarios de ballenas; la fijación de limites sobre el número y tamaño de las ballenas que pueden ser capturadas; la declaratoria de apertura y cierre de temporadas y de áreas para la cacería; y la prohibición a la captura de ballenatos así como de ballenas hembras acompañadas por sus crías.

La CBI es un órgano político, y las presiones políticas y económicas influyen en la dirección de sus políticas y de su misión. Una notable falta de reportes y de implementación ha permeado a la CBI desde el comienzo y desafortunadamente, los científicos quienes realizan recomendaciones con respecto a la estabilidad de las poblaciones de ballenas de forma más activa con frecuencia están poco menos que parcializados: los científicos frecuentemente tienen motivaciones políticas, como cualquier otra persona. Sus hallazgos parecieran estar más encaminados a proteger sus puestos políticos que a proteger a las ballenas.     

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