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June 25, 2012

Declaración de Apertura en la 64ta Reunión de la Comisión Ballenera Internacional

Humane Society International

  • Las ballenas enfrenten gran variedad de amenazas. John Carlson

Este año en Panamá, es probable que la CBI considere muchos temas, incluyendo:

  • el reinicio de la cacería de ballenas de aleta por parte de Islandia, la certificación Pelly de Islandia, y su persistente comercio de productos de ballena;
  • la resolución de Mónaco sobre cetáceos altamente migratorios y administración oceánica ;
  • la creación del Santuario para Ballenas del Atlántico Sur;
  • la renovación de las cuotas de cacería aborigen de subsistencia (ASW por sus siglas en inglés), específicamente la petición de Dinamarca para un aumento de la cuota para Groenlandia, la intención de los EE.UU. de buscar una cuota de ballena gris para los Makah, la propuesta de la delegación política de Alaska para buscar una adjudicación unilateral de cuotas de ballena boreal para los cazadores nativos de Alaska y los temas asociados con la cacería en San Vicente y las Granadinas;
  • Los niveles de mercurio en la carne de ballena;
  • La amenaza que representan los desechos marinos;
  • La multitud de efectos de los contaminantes marinos ; y
  • el impacto sobre las ballenas y los cazadores de Alaska de la exploración petrolífera y energética de Shell en aguas de los mares Chukchi y Beaufort en el Océano Ártico y los 45 millones de dólares que se estima que esa compañía gastó en cabildeo con el gobierno estadounidense para apoyar sus iniciativas .

En tanto que paraíso para los observadores de ballenas y delfines, Panamá es el anfitrión ideal para la 64ta reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional. En las cálidas aguas del Pacífico a tan sólo unas cuantas millas de la costa oeste, las ballenas jorobadas emergen y juguetean en un área que por largo tiempo ha sido un punto de reproducción primario para treinta diferentes especies de cetáceos. En la franja del Caribe, en la frontera con Costa Rica, los delfines viven durante todo el año en aguas poco profundas llenas de biodiversidad en el archipiélago de Bocas del Toro. Juntas, estas especies de ballenas y delfines son parte de la magia que atrae a personas de todos los países al “Puente del Mundo” y hacen de Panamá un agradable y afortunado destino para las deliberaciones de la CBI.

Una misión significativa

La CBI 64 en Ciudad de Panamá se da poco tiempo después del lanzamiento durante Rio+20 del GEO-5, el reporte de Perspectivas del Medio Ambiente Mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Justamente, GEO-5 reconoce y aplaude abiertamente a la CBI como una de las pocas organizaciones internacionales que, a través del tiempo, han desarrollado un propósito mayor de acuerdo a actitudes cambiantes. “La Convención Internacional para la Regulación de la Cacería Comercial de Ballenas (ICRW), que originalmente buscaba evitar la sobreoferta de productos de ballena pero que se convirtió en un instrumento clave para la conservación de las ballenas,” señala el GEO-5, “puede verse como otro ejemplo. El régimen de administración para las ballenas ha contribuido a prácticas más sostenibles y a un cambio de mentalidades, permitiendo una transición de la explotación predominantemente consumista de un recurso natural (la cacería comercial de ballenas), hacia el uso no consumista tales como la observación de ballenas y el turismo relacionado.”

Toma acción ahora para ayudar a las ballenas.

Indudablemente, aun persiste una cierta dificultad para alcanzar la armonía en el universo de países dentro de la CBI. Unas 35,000 ballenas han sido capturadas por cazadores desde 1986, cuando la CBI adoptó una moratoria a la cacería comercial de ballenas y existen países miembros de la CBI que continúan promoviendo la cacería comercial de ballenas y el comercio internacional a pesar de las muchas amenazas significativas al bienestar y supervivencia de los cetáceos.

Aún así, este es sólo un pequeño porcentaje de la cifra de ballenas cazadas en décadas anteriores y el número de países involucrados en la cacería comercial de ballenas y al comercio internacional asociado ha disminuido considerablemente. No menos importante es el hecho de que el mundo ha cambiado muchísimo en tres décadas y tal como el GEO-5 deja claro, el mundo espera mucho más de la CBI. “Los océanos abiertos son un espacio global común y requieren cooperación y administración internacional efectivas,” mencionan los autores del GEO-5 y constituyendo el 71 por ciento de la superficie de la tierra, “el colapso potencial de los ecosistemas oceánicos requiere un enfoque integrado de administración oceánica basado en los ecosistemas.”

Una necesidad de acción

Es para este escenario desafiante, más que para las diferencias sinceras aunque comparativamente menores que separan a algunos países de otros dentro de este organismo, que la CBI debe planificar, reconocer y asegurar su futuro. Es un futuro en el que la CBI jugará un papel primordial en la salud y protección de nuestros océanos, un futuro en el que el organismo ejerza un liderazgo mayor con respecto a la multitud de amenazas que ponen en peligro toda la vida marina, ya sean derrames de petróleo, contaminación radioactiva, enmallamiento en equipo de pesca y desechos marinos, choques con navíos, contaminación química y sonora, enfermedades nuevas, cambio climático o todas éstas conjunta y sinérgicamente.

En una manera real, la CBI aceptó su futuro hace treinta años, en 1986, cuando adoptó la moratoria a la cacería comercial de ballenas, la cual es vista por la historia como un audaz y necesario, aunque difícil, avance. Ahora, la historia espera que la CBI actúe decisivamente por la conservación de las ballenas y la preservación y salud de los hábitat oceánicos, trascendiendo la pregunta acerca de la cacería comercial de ballenas y extendiendo su papel en relación a los incontables problemas que afligen a las ballenas del mundo y a sus hábitat.

Los eventos demuestran su importancia

La reunión en Jersey del año pasado vino sólo unos meses después de la terrible tragedia que afectó a Japón como resultado del terremoto, tsunami y escape de radiación de Tohoku, un golpe terrible a un orgulloso e industrioso pueblo. El año previo a eso, en el 2010, la CBI se reunió mientras los Estados Unidos estaban involucrados en un esfuerzo a gran escala para contener el derrame de petróleo de Deepwater Horizon, una trágica catástrofe oceánica en el Golfo de México, con terribles consecuencias para las pesquerías, los modos de vida, el turismo y el hábitat de cientos de especies ligadas al mar, incluyendo a las ballenas y a los delfines.

Si existe un evento previo que antecede a la CBI 64, es la muerte masiva de cerca de 900 delfines a lo largo de la costa norte del Perú hace apenas unos meses. Ahí, un evento de mortalidad de alarmante alcance trajo a la mesa la fragilidad de la vida para los mamíferos marinos en el siglo 21º y en cierto modo, impuso el tono para las deliberaciones de este año. Y esto es así sobre todo al recordarnos que el futuro de la CBI, el futuro que ha sido sujeto de tanta discusión en años recientes, nos llama con la mayor de las urgencias. Ayuda a salvar a las ballenas tomando acción en internet.

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